Motivación

BASES DE LA MOTIVACIÓN

 

      Para poder entender un poco como funciona esto de la motivación comenzaremos este artículo por reflexionar sobre la etimología de la palabra.

      La palabra motivación proviene de los términos latinos "motivus" (movimiento) y el sufijo "ción" (acción y afecto). Su evolución ha derivado en una traducción mas directa de la palabra como "motivo para la acción", o lo que es lo mismo, "causa o motivo que ayuda a iniciar o mantener una acción encaminada a la consecución de un objetivo que supone la cobertura de una cierta necesidad, sea ésta del tipo que sea".

       La motivación puede ser positiva si la causa nos ayuda a acercarnos a un fin, a un objetivo, o puede ser negativa si actúa como una causa que nos hace alejarnos de un castigo, de una situación que percibimos como amenazante o dolorosa.

      Actualmente la palabra MOTIVACIÓN (como motivación positiva), viene asociada a términos como:

  •  Interés
  •  Voluntad
  •  Necesidad
  •  Estímulo
  •  Deseo
  •  Realización
  •  Autoestima
  •  Optimismo
  •  Plenitud
  •  Etc.

      Por otro lado la motivación negativa viene asociada a términos como:

  •  Desesperanza ante los obstáculos
  •  Angustia
  •  Pérdida de entusiasmo
  •  Pérdida de disposición
  •  Pesimismo
  •  Autopercepción de incapacidad
  •  Generalización de experiencias negativas
  •  Etc.

     Desde un punto de vista técnico, la motivación responde a un determinado tipo de necesidad. Estas necesidades que nos hacen emprender acciones surgen generalmente de tres ámbitos distintos:

 

  • Necesidades de tipo fisiológico.
  • Necesidades de tipo emocional o afectivo.
  • Necesidades de ámbito social.

 

      El primer grupo está relacionado con cosas tan primarias como el hambre, la sed, la eliminación de residuos, el calor, el frío, enfermedades, alergias, etc.

      En el segundo grupo encontramos aspectos relacionados con nuestra forma de ser (rasgos y estados de personalidad) nuestra forma de sentir o de pensar, nuestras experiencias pasadas, nuestro mundo moral y afectivo, nuestros pensamientos, etc.

      Por último en el tercer grupo, encontramos necesidades relacionadas con cuestiones sociales como el dinero, el prestigio, la aceptación social, el reconocimiento, el estatus social, etc.

      Estos tres grupos interaccionan entre ellos y podemos encontrar motivos de difícil clasificación. Por ejemplo una motivación sexual, ¿a cual de los tres tipos pertenece?. En este caso encontramos que existen componentes que pertenecen a las tres categorías.

 

      El Autor más reconocido en cuanto al estudio de las motivaciones fue Abraham Maslow, quien las clasifico según su importancia jerárquica, en una pirámide, conocida como la Pirámide Motivacional de Maslow.

 

      En el primer escalón situó las necesidades Fisiológicas que son base de la supervivencia.

      En el segundo escalón las que implicaban una sensación de seguridad contra los peligros o contra la posible pérdida de los recursos básicos necesarios para abastecer el primer escalón. Incluimos aquí aspectos como la seguridad de un empleo, de mantenimiento de la propia moral, de relaciones familiares, seguridad física, mantenimiento de la propiedad privada, etc.

      En el tercer piso situó las necesidades de afiliación, como la sensación de pertenencia a un grupo, la aceptación social, la amistad, el afecto con otras personas, etc. (Estas son de tipo afectivo emocional).

      En el cuarto nivel encontramos las necesidades de estimación y reconocimiento tales como el respeto, el prestigio, el poder, el estatus, la confianza, el éxito, etc. (Estas están más ligadas al ámbito social).

      Por último sitúo la Autorrealización. Este nivel se sitúa en la cúspide de la pirámide y es la base de las necesidades intrínsecas, las que te hacer buscar placeres personales y metas por el mero hecho del crecimiento personal, aquí encontramos aspectos como el placer por la música, la lectura, algunos aspectos del deporte, la creatividad, la libre moralidad, la falta de prejuicios, la espontaneidad, etc..

      En su esquema, planteaba que para conseguir un determinado nivel de la pirámide había que tener satisfechos todos y cada uno de los pisos inferiores de la pirámide lo se convirtió en fuente de algunas críticas, puesto que se encuentran evidencias de muchas personas que presentan importantes niveles de autorrealización sin haber tenido cubiertas las necesidades precedentes.

      Entre las puntualizaciones de Maslow, caben resaltar los siguientes condicionantes:

1. El ser humano solamente nace con las necesidades fisiológicas, el resto aparecen con posterioridad.

2. A medida que se cubren las necesidades básicas, surgen otras más complejas.

3. Los ciclos de cobertura de las necesidades básicas son relativamente cortos, pero cuanto más arriba de la pirámide nos situemos más se extienden los ciclos motivaciones en cuanto a tiempo de realización.

4. La adquisición de los distintos niveles suponen un trabajo personal, cada sujeto progresa en esa dirección hasta donde su realidad le permite.

       Las actividades deportivas en si mismas gozan de elementos de varios escalones. Básicamente estarían situadas en el tercer nivel de afiliación y afecto, relacionadas con las necesidades de asociación, participación y aceptación, aunque durante su ejecución se presentan importantes necesidades o condicionantes fisiológicos. Puede tener además connotaciones de tipo social que implican reconocimiento o incluso importantes niveles de autorrealización.

 

CÓMO MANEJAR Y CONTROLAR LA MOTIVACIÓN

      La respuesta a esta pregunta está relacionada con todo lo que se ha expuesto anteriormente. Primero hay que crear la necesidad en el sujeto, luego mantenerla y si puede ser elevarla a niveles sublimes de autorrealización.

      El Tiro con Arco, como el resto de los deportes, no supone una necesidad de tipo básico. Si uno no practica el tiro con arco o el baloncesto, o el atletismo....., no pasa absolutamente nada, por tanto, la pregunta parece evidente... ¿qué lleva a una persona a iniciar un determinado deporte?, y ¿a mantenerse luego en ese deporte?.

      Las respuestas pueden ser muy variadas, pero obedecen más a factores casuales (que no por ello sin motivación). En alguna ocasión porque lo hemos visto en algún sitio y nos llama la atención, en este caso es la curiosidad la que nos mueve a informarnos. En otros casos porque algún familiar o amigo lo practica, y en este caso el motivo parece más de afiliación con dicha persona, queremos compartir más tiempo con ella. Puede ocurrir también que el deporte sea idóneo para superar alguna alteración física, y la motivación es la recuperación de un accidente o lesión. Puede quizá que lleguemos a una modalidad deportiva porque en un campamento o viaje de ocio está incluida entre sus actividades y nos guste, aquí hay aspectos hedónicos y de azar. Quizá nos impactó alguna película que vimos por asociación con algún personaje o con la trama de la acción. En fin, las razones pueden ser variadas, pero por lo general suelen ser casuales en el inicio de la actividad.

      En una segunda fase, estaba la pregunta de porqué nos mantenemos en dicha actividad. Aquí las respuestas ya no son tan azarosas. Algo de lo que hemos encontrado sirve para cumplir alguna de nuestras necesidades. Tenemos por ejemplo a los jóvenes deportistas de la BLUME. ¿qué les mueve más la beca de estudios o el deporte?, o quizá ambas cosas?. Y a los niños, que hace que permanezcan en una actividad tan árida, aquí parecen claras las relaciones con iguales y un aspecto afectivo. Y a los que ya tenemos una cierta edad y el propio ejercicio nos supone un importante esfuerzo, quizá autorrealización o quizá aspectos de afiliación?.

      En cualquier caso si buscamos parece fácil encontrar qué es lo que nos mantiene en nuestro deporte. ¿Por qué entonces se producen esas bajadas de motivación?. Aquí es importante revisar la teoría de Thibaut y Kelly del "intercambio social" donde todo se plantea en niveles de intercambio desde la perspectiva de una relación costo-beneficio. Los autores plantean que todo se hace para conseguir algo, pero la valoración de lo intercambiado depende de dos factores:

- Las experiencias pasadas

- Las oportunidades presentes

 

      En ocasiones el mantenimiento de la actividad.... "deja de ser rentable". Los factores que llevan a esta desmotivación pueden venir provocados por distintas cuestiones, que deberíamos conocer para poder actuar recomponiendo la situación para combatir la desmotivación.

      Pueden darse cambios en la percepción de la actividad. ...Ya no veo esto como lo veía antes.

      Puede haber un agotamiento de la actividad como refuerzo positivo, porque te cansas de hacer lo mismo.

      Puede que según pasa el tiempo el esfuerzo que tienes que poner sea mayor que lo que obtienes.

      Puede que las relaciones en el grupo ya no sean las mismas, o que tu situación personal o familiar haya cambiado y sea incompatible con la actividad.

      Así podemos encontrar un largo etcétera, lo que si es importante es que antes de iniciar un proceso de motivación se analice que está ocurriendo en el momento presente o en un pasado relativamente inmediato.

 

      Lo mejor es hacer una entrevista con el deportista y preguntar sobre los siguientes elementos:

  •  Cambios laborales.
  •  Cambios familiares o personales.
  •  Pérdidas recientes (fallecimientos de allegados).
  •  Enfermedades o cambios de salud.
  •  Relaciones con otros deportistas o con el grupo.
  •  Implicaciones relacionales personales.
  •  Pensamientos y percepciones recientes.

      Una vez localizada la fuente del problema entonces hay que diseñar un plan de acción que será distinto en base a lo que produzca la desmotivación.

 

ELEMENTOS O HERRAMIENTAS PARA MOTIVAR

      Vamos a continuación a revisar las herramientas mas importantes para poder motivar a nuestros deportistas y amigos.

El lenguaje

      Ya algunos autores como Paul Watzlavick, han planteado la importancia del lenguaje en el cambio del comportamiento y las emociones de las personas. El lenguaje está cargado de connotaciones. Hay palabras cargadas de negatividad y palabras cargadas de emotividad positiva. Esta carga es tremendamente cultural y en cada grupo puede variar, pero hay algunas normas más o menos generales.

 

  • Utilizar un lenguaje positivo, siempre hablar de lo que se consigue y no poner demasiada atención en lo que falta por conseguir o en los errores. (Estos es mejor trabajarlos desde la retroalimentación visual).
  • No utilizar la frase "tienes que" y sustituirla por "podrías" "igual si....." La palabra tienes supone un incremento en la carga emocional del sujeto que ya de por sí bastante tiene con lo que está intentando conseguir sin la presión del entrenador.
  • Introducir interjecciones habituales como ¡Bien!, ¡Así, así!, ¡Eso es..!.
  • Procurar eliminar también en la medida de lo posible la palabra NO (no hagas esto, así no, no hagas lo otro....). La palabra NO está cargada muy negativamente y es muy bloqueante. Es mejor si un arquero hace algo mal, decirle que es lo que está haciendo mal y grabarle para que lo vea. Luego es importante decirle como lo va mejorando.
  • Utilizar tonos de voz afectuosos. En ocasiones el problema no es lo que se dice sino como se dice.
  • Utilizar frases que le hagan ver al deportista que se confía en el y en sus resultados. Frase como "estoy seguro de que lo vas a hacer perfectamente, es una cuestión de tiempo".... "de poco tiempo".
  • Utilizar comparaciones positivas, como "bueno he visto como gente con mas dificultades lo terminaba haciendo bien, así que tu seguro que lo haces mejor que ellos" "Fulanito (con cierto prestigio) comenzó como tú... con un problema... que .. y mira como tira ahora).
  • Dar tiempo ... No manejar demasiada información a la vez ni apresurar al deportista.
  • Resaltar el equilibrio entre el tiempo empleado y las mejoras conseguidas y relativizarlo todo. Nada es absolutamente bueno ni absolutamente malo, depende de los puntos de referencia que utilicemos.
  • Cuidado con los silencios... Si utilizamos siempre los refuerzos de lenguaje detrás de cada actuación, por ejemplo en una competición, cuando nos callemos, va a ser interpretado como una mala acción, o lo que es lo mismo, si el resultado es malo, nosotros no sabremos que decir y nos callaremos. En estos casos son mejor algunas palabras de ánimo, como "no pasa nada, .. venga". "Venga vamos ahora a hacer una buena" o con un simple "casi..."
  • En ocasiones es mejor utilizar los silencios y después, cuando el deportista piensa que no le has hecho caso acercarte y decirle que le has estado observando y que ha tirado algunas flechas muy buenas... Esto le hará pensar que aunque no le digas nada, no está abandonado.

Los gestos

      La comunicación verbal es muy intencionada, pero siempre nos queda a los seres humanos una comprensión inconsciente de los gestos de los demás, que aunque parezca que no existe, está ahí, condicionando lo que decimos con los gestos que acompañamos.

      Si un tirador hace un nulo y hacemos un mal gesto y luego le decimos que bien, que no pasa nada, si nos ha visto el gesto este imperará sobre lo que digamos y además perderemos la credibilidad de los mensajes orales. Hay que tener mucho control por tanto con los gestos que hagamos. Aprender a manejar la "cara de pocker".

      En ocasiones los gestos son muy reforzantes, tanto o más que el propio lenguaje. Un guiño de ojo, una sonrisa, un asentimiento con la cabeza, un gesto con la mano de ok., son herramientas que tenemos que aprender a manejar.

      Estos gestos deben ir acompañados del adecuado énfasis. Lo mejor para que esto salga bien, es implicarse emocionalmente con los progresos del arquero, así se nos notará verdadero entusiasmo cuando progresa. El arte está en disociar la implicación emocional en los progresos, con la desvinculación de los fracasos para que no se nos note decepción o desencanto. Una cara de tranquilidad o de "da igual" ante un error, es mas positiva que meter presión para que no vuelva a ocurrir. Esto último termina por desembocar generalmente en nuevos fracasos.

El contacto físico

      Este aspecto es muy delicado y se debe evitar el contacto físico en los primeros momentos cuando se imparten cursos de iniciación o no se conoce al deportista. En este caso los expertos aconsejan avisar o pedir permiso. En nuestro caso cuando hablamos de motivar a un deportista, entendemos que la relación y la confianza ya están establecidas así que ha existe una cierta desinhibición para manejar el contacto físico.

      Algunos gestos de contacto que suelen usarse para motivar son:

  • La carantoña en la cabeza (especialmente a los niños).
  • Poner la mano en el hombro (acompañar de un mensaje oral positivo).
  • Dar una suave palmada en la espalda o en el lateral del brazo.
  • Dar la mano.
  • Chocar las palmas con las del deportista.
  • Los abrazos.
  • Etc.

 

      Es importante medir el gesto y hacer que sea acorde con lo que está sucediendo. No es lo mismo abrazar a un deportista cuando a ganado una competición, que intentar darle un abrazo cada vez que haga un 10.

      Es conveniente también tener en cuenta que para algunas personas el contacto físico es muy estresante y en estos casos es mejor medir mucho este tipo de refuerzos.

Los Refuerzos

      Entendemos por refuerzos, los premios de cualquier tipo que acompañan a una actuación que queremos que se repita. En esta web, tienes un artículo amplio sobre los refuerzos y los programas de refuerzos dentro del apartado de "condicionamiento operante".

      Como resumen diremos que entendemos por Refuerzo positivo, aquel estímulo que se presenta después de una acción, y que por ser gratificante para el sujeto, hace que tienda a repetirse o incrementarle dicha acción.

      Como refuerzo negativo, entendemos aquel estímulo que retiramos después de una acción y que por ser desagradable para el deportista, tiende a hacer que la acción se repita. Por ejemplo vamos a suponer que en nuestro programa de entrenamiento quien hace un nulo, tiene que dar una vuelta al campo corriendo. Si el deportista nos debe dos vueltas y le decimos que si hace en una tirada con una cierta puntuación le suprimimos las vueltas corriendo, esto sería considerado como un refuerzo negativo.

 

Algunas leyes de los Refuerzos.

  • Los reforzadores son personales y dependen de los gustos e historia personal de cada uno.
  • Los reforzadores pierden su poder reforzante si se utilizan muchas veces.
  • Los reforzadores son mas efectivos si se otorgan mediante programas controlados de refuerzo.
  • Por regla general los refuerzos debe ser proporcionales a las conductas emitidas. Si la conducta es muy difícil el refuerzo debe ser muy alto si lo conseguido es fácil (para el arquero, no para el entrenador) entonces el refuerzo debe ser mas débil.



El hándicap

      El hándicap es la resistencia natural que ofrece un deporte y que genera la diferencia entre la situación real y la situación ideal de ejecución. En hípica por ejemplo se mide a través del peso que lleva el caballo, en atletismo puede venir definido por el viento en contra, y por ejemplo en Tiro con Arco, puede venir definido por la edad del arquero, su estructura física u otros elementos.

      Cuando tenemos un arquero de alto nivel, en ocasiones ponérselo más difícil es motivante para él, porque evita el aburrimiento y le ayuda a poner nuevas metas a alcanzar.

      Se pueden diseñar siempre algún hándicap para cada arquero, pero este debe ser acorde con su nivel.

      La regla básica es que el hándicap no de debe alterar el elemento técnico. Por ejemplo no es muy bueno taparle el visor para tirar, salvo que se haga con una intención constructiva concreta (pánico al amarillo o algo así), pero se pueden utilizar estrategias como tirar 7 flechas y quitar la de mayor valor o tirar 8 y puntuar las 6 peores. Utilizar en algunas ocasiones dianas más pequeñas (esto no es muy adecuado cuando se está en periodo competitivo).

      La utilización de hándicap es adecuada cuando el arquero tiene muy desarrollada la motivación intrínseca, es decir aquella que no parte de los premios materiales sino del propio gusto por mejorar, aquella que estaría mas cerca de la autorrealización.

Generar Necesidades

      Los seres humanos somos seres de costumbres, y en la medida de lo posible tendemos a seguir rutinas habituales, esto nos ayuda a no pensar demasiado en que es lo que tenemos que hacer. Una de las claves para que el sujeto acuda al entrenamiento es hacer que dicha situación se haya convertido en un hábito de conducta. Todos conoceréis algún arquero que acude al campo tira 20 flechas o menos y se marcha diciendo que si no pasa por allí es como si le faltara algo.

      Esto es producto del hábito. Con los niños es importantísimo crear rutinas de entrenamiento, estas rutinas se convertirán en hábitos y estos se convertirán en aspectos interiorizados en la personalidad del deportista. Es por ejemplo la forma de hacer que todos los arqueros calienten bien. Calentar por ejemplo es poco motivador y además suele ser lo que más cuesta puesto que implica preparar a la musculatura que está relajada para el trabajo. La mejor manera de motivar es no tener que motivar.... Si el arquero tiene el hábito adquirido, no necesitará motivación, si no calienta, no se siente a gusto. Esto es aplicable para otras actividades como la preparación física por ejemplo ciertos minutos de carrera continua o algunas sesiones de máquina.

      Hay un concepto que hemos tratado en otras ocasiones y que al que normalmente nos referimos como "la zona cómoda". En este caso la rutina es un impedimento puesto que cuando comenzamos ha hacer buenas tiradas y pensamos que vamos ha superar alguna puntuación se crea una expectativa que nos hace sentir incómodos volviendo a nuestra zona cómoda (por ejemplo los 320 puntos) y produciendo inconscientemente alguna mala tirada para que se reduzca la ansiedad que produce el "poder mejorar". Por otro lado ocurre algo similar en el pensamiento del arquero, ¿qué ocurre si consigo hacer 340 y luego no puedo mantener el nivel?...... mejor sigo como estoy.

      Para romper esta rutina también es válido lo utilizado en el punto anterior, es decir trabajar con hándicap quitando la mejor flecha o las dos mejores, así hay un margen hasta que el arquero esté en su zona cómoda.

Relaciones sociales

      Este apartado está relacionado con el "clima del entrenamiento". Si una persona entrena o practica en grupo es importante que haya buen clima entre los compañeros.

      Es importante no confundir el buen clima con el cachondeo. Durante los entrenamientos debe haber seriedad, el arquero debe dedicarse y concentrarse en lo que está haciendo. El buen clima se debe más a la actitud de cada compañero cuando ve que te salen las cosas bien y se alegra.

      Es muy común ver en cada club como los arqueros se juegan unas cañas en algunas tiradas... Esto está bien, pero suele terminar por generar actitudes (aunque parezcan de broma) en las que te alegras si al otro le sale mal y te burlas de él porque le toca pagar y esas cosas. Con el tiempo se crean tendencias bastante perjudiciales que suelen mermar el ánimo de alguno de los deportistas. El buen ambiente parte de poner metas comunes e individuales y animarse unos a otros según las vayan consiguiendo.

      La motivación no es igual para un arquero de élite (que la mayoría de las veces suelen entrenar solos para rentabilizar sus tiempos) que lo que les mueve suele estar relacionado con los pisos últimos de la pirámide de Maslow. Para estos el prestigio social, sentirse entre los mejores y su afán de superación es lo central en el programa de entrenamiento. Para el resto la motivación viene estando centrada en el piso anterior donde se manejan cuestiones mas afectivas y emocionales, donde vale más el afecto de la consideración del compañero que el estatus alcanzado en tu nivel como arquero.

Fraccionamiento de meta

      En muchas ocasiones la motivación viene acompañada del hecho de conseguir cumplir las metas planteadas. Si las consigues supone un Refuerzo positivo y si no las consigues el resultado actúa como un castigo. Para que esto no ocurra es importante saber graduar las metas y diseñar los pasos que tenemos que ir consiguiendo.

      Como ya hemos contado en otros apartados de otros artículos si la meta está muy alejada de nuestro nivel y nos sentimos incapaces de alcanzarla se produce un efecto desmotivador. Si la meta es demasiado cercana a nuestro nivel y alcanzarla no nos supone ninguna sensación de orgullo, también se produce un efecto desmotivador.

      Siempre debemos mantenernos en lo que se conoce en psicología como "la zona de desarrollo próximo". Esto es, buscar una distancia adecuada para el salto de nivel. Si calculamos la probabilidad de un progreso dentro de lo posible, donde el 100% supondría lo máximo posible y el 1% el mínimo posible, una zona adecuada se situaría en torno al 50%. Es decir poner como metas de trabajo aquellas actuaciones que somos capaces de realizar con éxito el 50% de las veces que lo intentamos. Cuando lleguemos al 80-90% estaremos muy avanzados en el objetivo y por encima del 90% nos conviene marcar nuevamente una meta mayor.

      Si trabajamos con metas que comienzan con porcentajes de consecución muy bajos, en torno al 10 % de la veces, nos conviene hacer un fraccionamiento de metas, es decir dividir el objetivo general en otros mas sencillos que en su conjunto nos lleven al mismo punto pero que supongan momentos de refuerzo para el deportista.

Manejo del diario

      Todos tenemos buenos y malos momentos, buenas y malas actuaciones, pero según sea nuestra forma de ser tenderemos a ver la botella medio llena o medio vacía. Para la gente que tiende al pesimismo y ve la botella medio vacía, el diario de tiro es un buen instrumento motivador. Deben ir anotando los resultados tanto buenos como malos para poder hacer comparaciones realistas. En otras ocasiones es importante que centren su atención solamente en los aspectos positivos y solamente anoten las cosas buenas que van haciendo. Esto les ayudará leyendo el diario de vez en cuando a ver que ellos también son capaces de tener buenos momentos y de repetirlos.

      La tendencia natural del pesimista radica en centrar la atención de forma filtrada (ver apartado de distorsiones cognitivas , ideas irracionales y mecanismos de defensa) en los actos negativos, aunque estos sean una clara minoría.

      El falso optimista es que hace lo contrario, se engaña centrando su atención en las actuaciones buenas aunque sean una clara minoría, lo que les impide progresar.

      El deportista optimista es el que ve fallos y errores y de ellos es capaz de sacar fuerzas para planificar el progreso, analizando objetivamente los fallos y los aciertos. La clave una vez más está en la confianza en uno mismo. El diario te ayudará a ser objetivo, el ánimo hay que trabajarlo día a día

Cambio de meta

      Esta estrategia la utilizan algunos campeones de prestigio. En un seminario, JOHN DUDLEY nos contaba que solamente habría que tirar las flechas que se es capaz de tirar bien y cuando le preguntamos que hacía en una competición cuando algo se torcía, la respuesta fue contundente.... "cambio el objetivo", en vez de intentar ganar, que ya no es posible, miro a ver cuantas flechas soy capaz de tirar bien hasta el final de ese campeonato". (Gracias a Dudley por su consejo).

      El cambio de meta nos hace no centrar la atención en el fracaso sino que nos da la posibilidad de siempre tener un motivo para demostrar lo que somos capaces de hacer. En algunas ocasiones el cambio de meta debe plantearse antes de comenzar. Es muy práctico ir a las competiciones a ponerse retos que tienen nada que ver con ganar o perder, o conseguir ciertos puntos. Por ejemplo "intentar tirar agotando todo el tiempo en cada tirada"; "Tirar la última flecha siempre con el semáforo en ámbar"; "contar diez entre flecha y flecha" "Ver cuantas de las flechas con las que no nos sentimos a gusto hemos sido capaces de bajar en vez de tirarlas mal. Incluso aunque se termine el tiempo y no hallamos podido tirar una flecha"; "ver en cuantas flechas no agarramos el arco" (Lo importante aquí es ser lo suficientemente consciente para contarlas).

      Si las metas planteadas son algunas como las de los ejemplos, luego no vale quejarse por las puntuaciones, sino alegrarse si hemos sido capaces de cumplir nuestro objetivo, que no era hacer determinados puntos. Aquí hay que trabajar muchas veces el factor psicológico de las expectativas. Tenemos que trabajar que nos deje de importar que es lo que puedan pensar los demás, porque sabemos que ellos van a mirar los puntos. Lo importante es lo que pensamos nosotros mismos. Si la opinión de los demás es muy presionante, igual lo mejor es hacer público nuestro objetivo de trabajo.

      Espero que alguno de estos consejos puedan ser para vosotros de alguna utilidad. Como siempre ¡Ánimo! y ¡Adelante!.

 

joomla template 1.6